¿Qué es y cómo superar la brecha de género?

Lo primero de todo, si bien, entendemos por brecha digital aquella que afecta a las personas sin recursos económicos, en zonas geográficas o que por motivos sociales, no tienen acceso a las TICs; la brecha digital de género, o como se la conoce en el mundo anglosajón como «digital divided», afecta de manera negativa a las mujeres. 

En el campo de la informática (para englobar las ciencias de la computación, ingeniería informática y demás ramas), las mujeres fueron las precursoras. La primera de las tres brechas vividas hasta ahora comienza en 1990, cuando el acceso de las mujeres a la informática y a las carreras STEM, en general, se vio dificultada por diferentes factores. La segunda tiene lugar en la actualidad, pero se trata de una brecha generacional, esta se ve reflejada en aquellas mujeres adultas de una edad mayor a los 40 años, puesto que no recibieron la misma formación que su compañeros, y que en España se acentúan debido a que vivieron su infancia con las regulaciones educativas del período de la transición franquista. La tercera, que también tiene lugar en este momento, se ve en aquellas mujeres, ya formadas en el campo de la informática a la hora de entrar al mundo laboral. Se encuentran con techos de cristal, desigualdades de cargo de responsabilidad y diferencia en las nóminas con respecto a compañeros que desempeñan su mismo cargo.

Ya que es una situación y problema que lleva mucho tiempo ocurriendo, aunque se trate de una solución sencilla a simple vista; no es más la respuesta al problema sino el pequeño cambio en todas las personas que tienen cierta visión estereotípica sobre la profesionalidad de las mujeres en carreras, actualmente (sí, actualmente), consideradas de hombres o masculinas. Es por eso, que pequeños gestos como tratar de cambiar los roles de género que asociamos de manera inconsciente; a nivel global, acciones por parte de los gobiernos, sobre todos en aquellos regidos por teocracias que de manera directa o indirecta oprimen a la mujer; potenciar la alfabetización digital en escuelas, cuando es más fácil captar la atención de las niñas; crear conciencia social y colaborativa, es decir, ser empático y estar sensibilizado con las situaciones que están ocurriendo en lugares donde destacan claramente las minorías; y, por último, visibilizar el papel de la mujer en las TIC, como podría ser en paneles de conferencias, etc.

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