El síndrome del impostor

El síndrome del impostor se define como un patrón psicológico en el que el individuo duda de sus logros y sufre de un miedo internalizado constante de ser expuesto como fraude.

Afecta al 70% de los trabajadores

¿Cuál es la principal que consigue afectar mayoritariamente a la mujer? Las críticas y los juicios por parte de terceros alteran la mente de las mismas consiguiendo quebrantar parte de su seguridad y llevándolas a tener, incluso, que pedir ayuda a quiénes les hacían dudar de sus capacidades. En este grupo, se ven notablemente afectadas las mujeres en entornos académicos, que son incluso más propensas a sufrirlo y a mostrar niveles por encima de la media.

A día de hoy, se desconoce si el síndrome del impostor afecta más a las mujeres que a los hombres. Sin embargo, su estudio se remonta al año 1978, después de que dos psicólogas clínicas, Pauline Clance y Suzanne Imes, observan la abundancia de mujeres que asistían a la consulta con mucho éxito profesional, pero con altos niveles de ansiedad. Desde entonces, la creencia generalizada es que este síndrome, que no no se recoge entre los trastornos mentales, es más frecuente en el género femenino.

Entre las razones del origen de este síndrome destaca el alto nivel de autoexigencia de las personas, como afirma Marta Calderero, profesora de Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación, también de la UOC: «Las personas perfeccionistas, autocríticas, con miedo al fracaso y que se autopresionan mucho para alcanzar los logros también tienen mayor riesgo de padecer este síndrome».

Pero además, el síndrome no solo afecta a la visión negativa del trabajo sino que también altera los factores positivos y los logros conseguidos que los afectados ven como golpes de «buena suerte o trabajo duro» en lugar de atribuirlos a sus propias habilidades y conocimientos. 

Algunas personas conocidas han afirmado que sufren o han sufrido este sindrome son:

Michelle Obama quien en una convención estudiantil en Londres en diciembre del 2018 confesó que todavía sufría del «síndrome del impostor».

Emma Watson, Natalie Portman, Meryl Streep y Kate Winslet también han admitido haber pasado por el síndrome.

“El síndrome del impostor lo tenemos todas”, afirmaba Pepita Marín. “Emprendedoras, directivas, niñas, creemos que somos peores y nos infravaloramos, y esto se nota cuando vamos a pedir financiación, mientras que un hombre denota confianza, nosotras somos más precavidas”.

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